por Andrés Felipe Morales ADFC y Helkin René Díaz ADFC
Hace unos meses fuimos invitados por FUJIFILM, a realizar una serie de pruebas y dos cortometrajes con su nueva cámara GFX Eterna 55. Desde las primeras reuniones, nos llamó profundamente la atención el tamaño de su sensor, comparable al de sistemas utilizados en formatos IMAX, una característica especialmente notable dentro de su rango de precio.
Como directores de fotografía y miembros de la ADFC, Andrés Felipe Morales y Helkin René Díaz, asumimos este proyecto como una oportunidad para explorar de manera rigurosa las capacidades técnicas y expresivas del sistema, integrando el lenguaje cinematográfico con un proceso de prueba real en condiciones de producción.

Desarrollo del cortometraje documental
Para el desarrollo del cortometraje documental, y a partir del brief planteado por FUJIFILM, nuestro principal objetivo fue aprovechar al máximo las capacidades de la cámara dentro de los parámetros del ejercicio, teniendo siempre en cuenta nuestras limitaciones técnicas y logísticas.
Bajo esta premisa, decidimos realizar un perfil documental de carácter cinematográfico sobre la atleta de pole Sylvia Rodrigues Casas. Su disciplina nos ofrecía un terreno ideal para explorar recursos como la cámara lenta, el control del movimiento y la reproducción precisa de detalles en situaciones de alta exigencia física.
A nivel conceptual, estructuramos el proyecto en tres momentos lumínicos claramente diferenciados. En el estudio, recreamos primero un interior día que combinaba luz suave y luz dura, buscando un tratamiento naturalista y equilibrado. Posteriormente, sin modificar el esquema base y ajustando únicamente las intensidades, construimos una atmósfera de “hora azul”, incorporando el gesto narrativo de Sylvia encendiendo las luces del tocador para generar una interacción entre temperaturas cálidas y frías.
Para la secuencia del show, optamos por una iluminación puntual en verde, mezclada posteriormente con magenta, con el objetivo de analizar la respuesta cromática, la fidelidad del color y el manejo de contrastes extremos por parte del sensor.
Como parte fundamental del ejercicio, integramos una Techno Crane 15, operada por Cristian Escobar, con Gabriel Herrera como operador de wheels. Este soporte nos permitió evaluar la versatilidad de la cámara en movimientos complejos, transiciones espaciales y tomas de alta precisión.
Este enfoque nos permitió diseñar un cortometraje que funcionara tanto como una pieza documental con identidad propia, como una plataforma rigurosa de prueba técnica.

El día de rodaje
El primer día de pruebas se realizó en la casa de renta de nuestro aliado Congo Films S.A., donde comenzamos definiendo el set de ópticas. Probamos lentes Super Baltar y Canon FD. Los primeros, al estar diseñados para Super 35 mm, generaban un recorte considerable del sensor, mientras que los Canon FD, al ser full frame, se adaptaron de manera óptima al formato completo del sensor GF en 4K 16:9.
La única óptica que presentó una viñeta significativa fue el 20 mm, por lo que decidimos trabajar en un rango entre 24 mm y 100 mm.
Posteriormente, revisamos los 16 LUTs integrados en la cámara, inspirados en las películas cinematográficas de Fujifilm, y nos inclinamos por el perfil ETERNA, caracterizado por su neutralidad, suavidad en el contraste y reproducción cromática equilibrada.
En el primer set, correspondiente al calentamiento de Sylvia, recreamos un ambiente tipo apartamento con una luz principal entrando por la ventana. Junto a nuestro gaffer, Hernan Jaramillo “Gato”, construimos una iluminación basada en rebotes utilizando una Dedolight PB70 1.2k HMI, dos Nanlite 1200, rebotes Lightstream, Light Eflect de Dedolight y superficies blancas del estudio.
Obtuvimos una relación de contraste cercana a 8:1 y trabajamos con un Fstop de 5.6. Observamos una notable retención de información en sombras, sin presencia perceptible de ruido, incluso sin fuentes de relleno adicionales.

En el set del maquillaje, con una atmósfera tipo hora azul, trabajamos con ratios cercanos a 16:1. La cámara, de manera sorpresiva, conservaba aun así detalle en zonas bajas, algo que en otras cámaras habría derivado en sombras sin información. La incorporación de la luz cálida del espejo generó una mezcla de temperaturas altamente equilibrada.
En la secuencia del pole, con una sola fuente en contraluz y ratios superiores a 16:1, la cámara registró sombras ricas en matices y transiciones suaves, muy cercanas a la percepción del ojo humano. Este comportamiento evidenció la solidez de su ciencia de color y su curva logarítmica.
Según lo presentado por Fujifilm, el espacio de color del sistema supera el estándar ITU-R BT.2020, lo que amplía considerablemente las posibilidades tanto en captura como en postproducción.
Durante el proceso en laboratorio digital, el resultado cromático fue tan sólido que decidimos mantener la versión a color y descartar la idea inicial del blanco y negro.
Conclusión

La GFX Eterna 55 se posiciona como una cámara altamente competitiva en términos de costo-beneficio, con un rango dinámico cercano a los 14 stops, excelente desempeño en bajas luces y una ciencia de color sobresaliente.
Más allá de pequeñas oportunidades de mejora, consideramos que se trata de una herramienta ideal para largometrajes, documentales, comerciales, videoclips y proyectos que busquen una estética cinematográfica con presupuestos ajustados.
Su versatilidad, la compatibilidad con múltiples sistemas de ópticas y la posibilidad de aprovechar total o parcialmente su sensor la convierten en una opción atractiva para una amplia variedad de producciones.
Este proyecto reafirmó, además, el valor de la colaboración entre FUJIFILM y la ADFC, demostrando cómo la tecnología, cuando se integra a un proceso creativo sólido y colaborativo, puede potenciar significativamente el lenguaje cinematográfico.


